domingo, 22 de mayo de 2016

ARRIBA COLOMBIA


ARRIBA COLOMBIA

Levanta Colombia tu frente ante el mundo…
Con celo profundo te habré de adorar…
Tu suelo amoroso, tus cielos, tus ríos…
Tu suelo tan mío es siempre mi hogar.

Soy niño, he besado tu suelo que es cuna
Cual madre que acuna en su seno mi ser…
Te canto Colombia desde mi colegio
Con dulces arpegios que elogian tu ayer.

De ciencia y estudio circundo mis sienes
Porque un día futuro traeré los laureles
De bien y progreso que grande te harán…

Arriba Colombia, mi patria adorada…
Bolívar eleva en el cielo su espada
Y grita ¡Adelante, a estudiar con afán!

Nabonazar Cogollo Ayala
Yopal Casanare, febrero 7 de 2011.

jueves, 19 de mayo de 2016

LUCHA Por: Nabonazar Cogollo Ayala


LUCHA
Por: Nabonazar Cogollo Ayala

Aun cuando la fiereza del mar se abata contra ti
Aun cuando estés a medio caer y ya falte poco para que tu oponente cante victoria
Aun cuando la corona de los rayos oro del sol no los logres ver de frente
Aun cuando te sientas solo, triste y desarraigado
¡Nunca jamás te des por vencido!
Estás vivo y eso es lo que importa
Sigue dando la batalla
No olvides algo fundamental:
¡Los árboles mueren de pie!

Madrid (Cundinamarca)
Marzo 29 de 2015

miércoles, 4 de mayo de 2016

EL MAESTRO ES VOZ DIVINA (Poema)

EL MAESTRO ES VOZ DIVINA
(Poema)
Por: Nabonazar Cogollo Ayala

Un sentido homenaje a todos los maestros.
de Colombia y el mundo.

¿Qué si qué es ser un maestro? Es ser y grande y proyectarse
A la altura con las alas del lumínico pensar…
Con la mente siempre abierta y el espíritu anhelante
Conquistando los senderos de la azul inmensidad.

El maestro es frase tierna, voz amiga y decidida,
Es la ciencia que se encumbra con rigor y majestad.
Es la búsqueda constante del saber que fiel anida
En el mundo y sus senderos de prolija realidad.

El maestro es libro abierto y es consejo que oportuno
En la dura encrucijada del muchacho en su vivir…
Firme indica los caminos a seguir, como ninguno,
Con la esencia de la vida que construye el porvenir.

¿Quién no tuvo un día un maestro que con frase madurada
Al calor de la entereza y la sapiencia vesperal;
Decidiera sus destinos y le diera nuevas alas
Con que alzar un alto vuelo en el sendero celestial?

¡El maestro es Dios un día! ¡Jesucristo en nuestras aulas!
Mano diestra que nos lleva hacia la aurora a revolar…
¡Un Maestro dio a los hombres Buenas Nuevas de esperanza,
Con el pan de eterna vida como un vivo manantial!

Mientras haya quien estudie mil infolios y procure
Conquistar grandes alturas de prolífico saber…
¡Habrá Dios, habrá esperanza y una patria que perdure
En las aulas del que enseña por amor a su deber!

Mayo 15 de 2006

Fuente: Este poema en homenaje de todos los maestros de Colombia y del mundo lo escribí como contribución a la Fiesta del Maestro en el año de 2006, en la institución educativa capitalina en la cual laboraba por entonces.

Reflexión:

No existe en Colombia la tendencia a reconocer socialmente la figura del maestro o pedagogo como la persona que contribuye a mantener viva la conciencia y estructura sobre la cual reposan los cimientos vivos de la nación. No estoy asumiendo ahora la defensa a ultranza de la figura del maestro, por el hecho que yo sea uno de ellos. Simplemente llamo un poco la atención sobre cómo en otras épocas y momentos de la historia se reverenció y veneró al maestro como aquel poso de infinita sabiduría, sobre cuyos hombros descansara la responsabilidad de formar a los nuevos ciudadanos, los hombres que nacían con los rayos de la aurora de los días que habrían de venir.

En la Grecia clásica las familias más acaudaladas solían designar al más sabio y estructurado de sus esclavos para que se encargara de la educación de los niños de la casa. A este esclavo se le colmaba de honores y se le daba el título honorífico de pedagogo. Paidos = Niño // Agein= conducir. Es decir, el que lleva o conduce al niño (de la mano). Posteriormente cuando el general Pompeyo conquistó con sus legiones a las ciudades griegas y las añadió al gigantesco Imperio Romano en calidad de provincia, las clases patricias de la Ciudad Eterna enviaban a sus emisarios a Atenas, en procura de los más avezados y sabios maestros para confiarles la educación de sus hijos. ¡Necesito un maestro para mis hijos, pero necesito que sea griego! Se solía decir entonces.

Los romanos a su vez dieron en llamar al maestro: Magister, al parecer formando este vocablo a partir de la expresión griega: Hermes Trimegisto [1], en alusión a la advocación del habilidoso dios griego del comercio, en su advocación de padre y señor del conocimiento. Ser maestro es asumir la principal meta que se trazara en la vida Jesús de Nazaret, el maestro por excelencia, el primero de los ministros de la enseñanza. A su imagen y semejanza, el verdadero maestro enseña, orienta, se arma de un océano infinito de paciencia cuando su talento para enseñar y hacer entender a otro lo que un día él debió aprender, se vea puesto en tela de juicio. Nunca se desanima, sigue adelante así sienta que sus enseñanzas caen en el abismo de la indiferencia y la incomprensión. El maestro genuino lee permanentemente, no se echa sobre los falsos laureles de la autosuficiencia, en la ilusoria expectativa de haber logrado las mieles del conocimiento absoluto.

Un gran maestro –Aristóteles-, motivó al macedonio  Alejandro Magno a acometer sus más grandes y espectaculares conquistas. Igualmente fueron los sabios maestros Simón Rodríguez y Andrés Bello, quienes infundieron en el joven Simón Bolívar el amor a las letras, a las leyes, la ilustración y echaron las simientes de su indeclinable espíritu de libertad. El Maestro es Dios un día, sublime artífice de la palabra y el conocimiento en el espacio infinito de las aulas, donde forja almas, caza talentos y enrumba el vuelo de las nacientes águilas hacia las alturas inconmensurables de la grandeza y el triunfo. 



[1] Conjeturalmente gracias al giro metatético: Trimegistum (el tres veces más grande) = Magistrum. Recordemos que la metátesis es el fenómeno morfológico que lleva a que una palabra mude su forma en otra en un lapso considerable de tiempo, por diversas razones circunstanciales del habla. Ejemplo. En la Roma antigua la palabra Mus ciegalum (ratón ciego) derivó –gracias al habla enrevesada de los niños pequeños-, en Murcielagum (murciélago).

domingo, 24 de abril de 2016

EL CAMINO HACIA LA FELICIDAD (Cuento de autor anónimo)


EL CAMINO HACIA LA FELICIDAD
(Cuento de autor anónimo)

Vivía en un lejano país, hace mucho tiempo, una hermosa y joven princesa quien, a la muerte de su padre debía heredar el trono. Pero la princesa era muy poco feliz. Preocupado el rey por la amarga suerte de su hija, llamó a los sabios de su Corte y les ordenó que escribiesen algunas cortas reglas acerca de la felicidad, para que su atormentada hija las practicase y cesara así su angustia.

Los sabios, después de muchas deliberaciones, buscaron al rey y le manifestaron que no podían escribir nada sobre la felicidad pues ignoraban su recóndita esencia. La princesita se entristeció aún más y lloraba inconsolablemente. Las lágrimas de su hija impacientaron al rey hasta tal punto que reunió de nuevo a los sabios y les manifestó que si no l entregaban en el término pocos  días la fórmula de la felicidad, los mandaría ahorcar. Era sin duda un hombre muy cruel. Ellos le pidieron diez días de plazo, pues habían oído decir que allá, en las altas montañas, vivía un ermitaño que conocía el secreto de la felicidad. El rey accedió.

Emprendieron la marcha y, ascendiendo trabajosamente, siempre ascendiendo, apoyados en sus bastones, con sus largas barbas y sus blancos cabellos al viento, iban en fila en busca del extraño eremita. Sólo animales montaraces encontraban en el camino, y nieblas y rocas que obstaculizaban su andar. Al fin llegaron al pie de un inmenso peñasco. Dos rocas entreabiertas daban la impresión de una puerta, tan grande como la de una catedral. A su entrada esta escrito un insólito letrero, en una extraña lengua. Uno de los sabios descifró su significado. Decía: “Nadie busque la felicidad…”

-   “No entiendo”, dijo uno de los sabios; y otro mesándose los cabellos, exclamó:
-  “Después de tan penoso viaje nos hemos venido a enterar de que la felicidad no existe”.
-   “¿Quién nos contó que aquí vivía un ermitaño que sabía lo que nadie sabe, incluso el secreto de la felicidad?”
-  “Leamos mejor” dijo un tercero: “Nadie busque la felicidad… fuera de sí mismo, pues no existe”.
-    “A mí me parece que la frase queda completa con lo que yo acabo de traducir, es decir, que nadie encuentra la felicidad fuera de sí mismo”.

Los sabios estuvieron de acuerdo en que evidentemente, tal como la leyenda lo indicaba, la felicidad la puede crear uno mismo, en donde quiera que viva, si así lo desea.  

-   “Así es”, dijo entonces una voz ronca y temblorosa que salía del fondo mismo de la caverna. La felicidad radica en el espíritu. Todo lo que de él se aparte no es felicidad. Y el espíritu es el hombre”.

Apareció entonces el ermitaño: alto, flaco, viejo, pero con aspecto de gran tranquilidad.

-“Dinos, por clamor de Dios, pidió con angustia uno de los visitantes, en qué radica la felicidad, pues estamos amenazados de muerte por la cólera del rey.

-La felicidad… (y el ermitaño sonrió bondadosamente) ya sabemos que no existe fuera del espíritu, es decir, del mismo hombre que la busca afanosamente. Si no la halla dentro de sí mismo, es inútil que la busque por tierra, mar o aire, ni aún dándole la vuelta al mundo siete veces”.

Y poniendo en sus manos un pergamino envejecido por el tiempo, dijo: “Id y llevad a vuestro pueblo este mensaje, hacedlo conocer de todo el mundo; pedid a las gentes que lo practiquen”.

Uno de los peregrinos leyó ahí mismo el mensaje. Decía:

CONSEJOS PARA SER FELIZ

“Vivir contento con medios moderados; buscar la elegancia más que el lujo
y el buen gusto, más que la moda.
Aspirar a ser respetable antes que a ser respetado. Y acomodado antes que a ser rico. Estudiar con ahínco; pensar calladamente; hablar con tino y proceder con franqueza; oír lo que dicen las estrellas y las aves, los niños y los sabios con el corazón abierto de par en par; soportarlo todo con una sonrisa en los labios; hacerlo todo con valor; aguardar las oportunidades; no precipitarse nunca; en una palabra: dejar que lo espiritual, lo espontáneo y lo inconsciente prosperen a través de lo común”

 Los sabios regresaron a su país, jubilosos de haber escapado de la muerte. Le entregaron al rey los consejos del ermitaño, tal como de este los recibieron. No se sabe si la princesa trató de seguir tan bellas fórmulas de conducta humana. Pero de lo que sí hay seguridad es que el rey ordenó que ellas fueran grabadas con letras de oro en todas las escuelas de su vasto imperio.

Fuente: ¿Quién podría ser el autor de tan hermoso y espiritual cuento?  Infortunadamente en el avejentado libro de lecturas primarias de la década de los setentas donde lo hallé refundido, entre páginas amarillentas y raídas por el paso inclemente del tiempo no aparecía información documental sobre el mismo. Posteriormente me hice a una versión más reciente (y más afortunada) de tan hermoso texto, sin que la situación mejorara. Se trata de un relato deontológico de indudable origen europeo, con cuño estoico, que llegó a nuestro país vía España en la primera mitad del siglo XX. Existe una variante del cuento titulada El Rey enfermo de melancolía, escrita por el autor francés Anatole France, según el valioso dato documental que aporta el filósofo y pedagogo venezolano Antonio Pérez Esclarín [1] en su libro Educar valores y el valor de educar. En dicha variante la felicidad radicaba en la camisa de un humilde pastor. Cuando los emisarios del Rey le pidieron dicha camisa a cambio de indecibles riquezas, se limitó a responderles que simplemente no tenía camisa. ¡Nunca la había tenido!  ¿Cuál cuento es un variante de cuál? Pienso que esta última versión deriva del primero. Hacer radicar la felicidad en algo material (así sea simbólico) se aparta decididamente de la profunda trascendencia de los Consejos para ser feliz que el sabio ermitaño le da a los emisarios reales del primer relato. En todo caso amigo lector aquí está el análisis de tan bello y espiritual cuento.  


[1] PÉREZ ESCLARÍN, Antonio. Educar Valores y el valor de Educar. Eds. San Pablo. Caracas (Venezuela), 1998. Págs. 95-96  

sábado, 23 de abril de 2016

JURAMENTO DE POSESIÓN E INSTALACIÓN DEL CONSEJO DIRECTIVO


JURAMENTO DE POSESIÓN E INSTALACIÓN DEL CONSEJO DIRECTIVO

-¿Juráis por Dios y por vuestro honor, cumplir y hacer cumplir en todas y cada de vuestras actuaciones en el desarrollo de vuestra gestión, la Constitución Política de Colombia, la Ley general de Educación y decretos reglamentarios, lo mismo que el Manual de Convivencia y la filosofía de esta entidad educativa; como corresponde al perfil de vuestro cargo,  para bien del estamento que representáis en este consejo directivo y para el mayor engrandecimiento de la patria colombiana?

-Sí juro y me comprometo
-Si así lo hicieres, que Dios, la patria y esta comunidad educativa en pleno, os lo premien. Y si no, que Él y ellas os lo demanden.



NOTA: Esta es solo una propuesta. cada institución educativa lo adecuará a su particularidad institucional. 

miércoles, 20 de abril de 2016

EL ÁGUILA AUTORITARIA (Fábula) Por: Nabonazar Cogollo Ayala

EL ÁGUILA AUTORITARIA
(Fábula)
Por: Nabonazar Cogollo Ayala

Soy la reina… ¡Que todos me teman!
Soy la diosa del aire y el viento…
Quien lo dude lo mato al momento
¡Soy el águila altiva y real!
¡Majestad! Me dirán mis vasallos
Porque soy la señora del mundo
Con mis alas domino el profundo
Precipicio hasta el valle y el mar.

¿Quién lo duda? ¡Yo soy la monarca!
¡A rendirme todos pleitesía!
Esto dijo soberbia la tía
De los aires, el Águila Real.
Todos oyen la firme proclama
Dominante del gran avistrajo…
Dice Pato charlando muy bajo
-¿Esta es reina? ¡Locura fatal!

-¿Qué dijiste tú Pato? ¡Habla claro!
-Ah… ¿Yo? ¡Nada! Su alteza, lo siento
Mis respetos le doy al momento…
Reina así no la ha habido ni habrá…
¡Déjeme le compongo la capa!
Casi cae la corona hasta el suelo.
¡Mi señora! ¡Seré con desvelo
Edecán que la defenderá!

Ante el cambio de Pato, se escucha
Un barullo de risa y asombro…
Y la reina dice… ¡Yo te nombro
Alguacil del Palacio Mayor!
La tía Lora se muere de risa
¡Ja, ja, ja! ¡Cómo cambia la gente!
Ese bobo que hablaba insolente
Ahora olvida su gesto anterior.

¡A callar! Lora vieja y chismosa
Pues quien manda soy yo… ¡Quede claro!
¿No te gusta? Te vas al amparo
De aquel árbol lejos del nidar…
¡Largo ya! ¡Te lo ordena la Reina!
Y si no, mataré tus polluelos
¡Desplumados, verás tus desvelos
Convertidos en sangre y plumar!

Sollozando se va la Tía Lora
De su casa junto al limonero,
Lleva al hombro su nido y ropero
Más sus pollos que saben piar.
¡Qué injusticia! -Dice el pajarraco-
¡Esta llega y gobierna sin tino!
Me condena a un horrible destino
¡Solo por atreverme a opinar!

-¡Ya ni hablar se podrá! Dice triste
Gallinazo con aire asustado…
-¿Sigues tú, mi compadre? ¡Cuidado!
¡Si criticas, te puedes morir!
¡Soy la reina del cielo y la altura!
Tú, un rastrero que come carroña
Mas si das tu lealtad a la Doña
¡Te aseguro un feliz porvenir!

¡Capitán de las huestes del cielo!
Es el cargo del fiel Gallinazo…
Ahora luce una capa de raso
Con un casco de Prusia imperial.
-¡Adelante! Dice dominante
Gallinazo con voz como el trueno
Va llevando a las aves, sereno
Por mandato del Águila Real.

Nuestra Reina mató a los Mochuelos
Porque un día se rieron de ella…
Y dejó sin esposo, a Centella
Canarita de tierno cantar…
Aun así los conduce a las islas
Que se ubican allá en el océano
¡Son bodega de frutas y grano!
¡Donde todos anhelan llegar!

El gran Águila es reina muy buena
Su gestión es feliz y efectiva…
Sin embargo se muestra opresiva
Temerosa de la libertad.
¡Tiene miedo del juicio en su contra!
Y arrebata la vida al que piense
Que otra forma es mejor y dispense
Su criterio de eterna verdad.

Cierto día le dijo tío Búho…
¡Mira Reina, sin que tú te ofendas!
Es muy bueno que veas y comprendas,
¡Que no todo lo puedes saber!
Es mejor que tu pueblo te quiera
Y jamás que te odie o te tema…
¡Oye a todos, su vida y problema
Es tan tuyo como tu deber!

El buen líder escucha a su pueblo
No amenaza ni insulta a la gente…
Comprensivo es la voz dirigente
Que consulta y orienta a la vez.
Es la mano sensata que indica
Con sus sabias y firmes acciones,
¡El hacer que levanta naciones
Con esfuerzos sumados por diez!


El Yopal (Casanare), septiembre 23 de 2012

domingo, 17 de abril de 2016

DA GRACIAS Por: Nabonazar Cogollo Ayala

DA GRACIAS
Por: Nabonazar Cogollo Ayala

-¿Por qué no tengo dinero cuando hay muchos otros que sí lo tienen?
-        Tienes grandes joyas en ti mismo que podrían labrar tu riqueza y si lo deseas, hasta tu felicidad… Mira: Para empezar… ¡Estás vivo! Esa ya es una bendición muy grande, además estás gozando de buena salud. Otra bendición de un valor inapreciable: Tienes inteligencia, no tienes tus capacidades mentales disminuidas. Tienes todos tus miembros corporales completos. Tienes tu preciada visión sana, tus manos, tus pies, tus músculos y tu capacidad de moverte, en perfecto estado.
-        ¡Eso lo tiene todo el mundo! ¡Yo quiero más que eso! No me gusta ser conformista…
-        Veo que no valoras las grandes bendiciones y tesoros que tienes, simplemente porque nunca te han hecho falta. Hay muchas personas minusválidas que anhelarían, aun cuando sólo fuera por un momento, volver a poseer la independencia de movimientos que les permitía correr, saltar e ir de aquí para allá, sin andar atenidos a nadie. Hay ciegos que anhelarían volver a ver la luz, la belleza de los colores y de los amaneceres…
-        ¡Sí, ese sermoncito trillado ya me lo han dicho varias veces en la casa mi papá y mi mamá!
-        Lo llamas así porque la verdad profunda de ese discurso no te ha tocado. Denotas en el fondo una gran inmadurez en tu forma de ver la vida. Tienes todo lo que en la vida alguien pudiera desear: Personas que te aman, vida, juventud, salud, un techo, una mesa servida, un guardarropas con lo necesario para vestirte y hasta con cierto gusto, un colegio donde formarte, etc. Pero aun así, eres un eterno inconforme y pides y exiges más. Pides regalos costosos, viajes, conciertos, comidas finas y costosas, artefactos de última generación, etc.
-        ¡Tú lo has dicho viejito! ¡Tener todo eso sí es vida!
-        ¡Sí señor, puede ser! Pero una humilde pregunta… ¡Las grandes cosas en la vida uno se las debe ganar! ¿Qué has hecho tú hasta ahora, para merecer ese tipo de vida al cual aspiras? ¿Has labrado riqueza? ¿Has hecho méritos académicos, intelectuales o laborales? ¿Has logrado reconocimiento?
-        ¡Otro sermoncito de esos de viejos cuchos!
-        La vida tiene unas reglas muy claras y tú pareces desconocerlas, aspirando a aquello que todavía no ha llegado el momento de que te toque. Esto será cuando ya hayas hecho tu propia vida y entonces puedas comprar lo que quieras, a tu antojo y capricho. ¡El dinero tú mismo lo proveerás para ello! Vayamos con calma, muchacho. Todo a su debido tiempo te llegará. Para empezar da gracias, por tener vida, salud, padres, hermanos, colegio, techo, comida y un país. ¡Da gracias a Dios por todo lo que la vida hasta el momento te ha dado! Que otros tiene más que tú, sí, es probable. Pero también hay muchos otros que tienen menos. ¡Agradécele al Dios de la vida por ser un chico privilegiado, lleno de dones y salud!

Madrid (Cundinamarca)
Junio 8 de 2013

EL DECÁLOGO PARA MANTENER LA SALUD MENTAL

  EL DECÁLOGO PARA MANTENER LA SALUD MENTAL Prioriza el autocuidado. Dedica tiempo regularmente a actividades que disfrutes y te...